El sueño de tu bebé depende de ti en un 66.66%

Sep 17, 2021
bebé

En sus primeros 24 meses de vida tu bebé dedica el 55 % de su tiempo al sueño. Este es un proceso evolutivo, dinámico e inestable. De allí que pueda ser una de las cosas más difíciles de controlar cuando comienzas tu camino como madre.

Cuesta entender por qué a pesar de todos tus mimos y cuidados, aún la bendición de la casa no se duerme. Te han explicado que a partir de los 3 meses tu bebé tiene la capacidad de dormir durante periodos de tiempos más extensos. Pero, esto aún no sucede. Esta cuenta no es exacta pues depende del equilibrio entre tres factores. ¿Has logrado este balance en tu vida y la de tu pequeño? Sigue leyendo y descubre cómo lo que haces o dejas de hacer influye en el desarrollo armónico del sueño de tu bebé.

 

¿Cómo influye la biología en el sueño de tu bebé?

 

 

 

La edad es un factor determinante en las características del sueño. De esta depende el establecimiento del ritmo circadiano. Este último es el ciclo natural de cambios físicos, mentales y de comportamiento que experimenta el cuerpo durante 24 horas.

Cuando nacemos no existe un ritmo circadiano. Entre las 6-12 semanas de vida se inicia un aumento gradual de la amplitud de este. Cerca de los 5-6 meses se logra su instauración total. Llegado el momento tu pequeño es capaz de distinguir con claridad el día de la noche. Entender estas etapas de maduración te evitan convertir en un trastorno lo que es un comportamiento natural.

 

2 variables determinantes en la evolución normal del sueño de tu pequeño

 

 

Aparición y duración del sueño nocturno

Como norma general, al cumplir el mes tu bebé puede dormir 4,5 horas corridas. A los 3 meses podría estar conciliando el sueño como promedio, 5,5 horas, para que alrededor del año, obtenga ya un sueño completo ininterrumpido.

 

Vigilia tranquila

Del mes 1 al 4 tu pequeño pasa de forma rápida del tiempo dormido a la vigilia tranquila y retorna a dormir solo. De los 4-8 meses este proceso se estabiliza. No obstante, en la capacidad de tu pequeño para volver a dormirse solo en los micro-despertares nocturnos influyen en mayor medida aspectos ambientales que biológicos.

 

¿Qué influencias ambientales pueden interferir en el sueño de tu bebé?

 

 

 

Sin duda el ambiente condiciona la estructura del sueño. Estudios científicos avalan que los pequeños que sus padres no le dan importancia al sueño no tienen hábitos saludables. Por lo que está claro que en cuestiones de sueño no podemos dejarlo todo en manos de la madre naturaleza.

La alimentación durante las primeras etapas de la vida también contribuye a la forma en que tu pequeño duerme. Haz clic aquí y consulta los alimentos que favorecen el sueño infantil.

De acuerdo con investigaciones del Grupo de Sueño de la Asociación Española de Pediatría en España, a los 5 meses, como promedio, los bebés que duermen en su propia cama son capaces de conciliar el sueño de forma autónoma. Los que practican el colecho duermen de forma independiente a los 11 meses. Y los que practican el colecho reactivo, es decir los que dejan que el pequeño duerma con ellos como respuesta a que no logran calmarlo de otra forma, es a los 26 meses. Esta no es una cuenta exacta, pero te puede dar algunas pistas.

Otros elementos que influyen de manera negativa en que se consoliden los patrones de sueño de tu pequeño es su exposición al ruido y la luz.

 

La educación puede hacer la diferencia

 

 

 

Hasta el momento la ciencia nos indica que para lograr que tu bebé tenga un sueño de calidad debes considerar elementos biológicos y sociales. Pero, cuidado, no debes perder de vista que la forma en que lo educas también influye.

Existe evidencia de que tu pequeño es capaz de dormir tranquilo, si le permites que aprenda a dormir. Si conoces el proceso serás capaz de interferir lo justo. Desde el apego seguro, puedes proporcionarle todo el cariño que necesita para crecer con estabilidad emocional. Al mismo tiempo afianzas su autoconfianza. Se trata de que lo ayudes estableciendo rituales de sueño adecuados. Pero no olvides que debes evitar estimularlo de más durante sus micro-despertares.

Tú como madre no solo modelas los estados afectivos de tu bebé, sino que influyes en su producción de neurohormonas. Estas activan las regiones del cerebro que son responsables del desarrollo socioemocional del pequeño. Por tanto, con tu educación garantizas una evolución bio-psico-social integral en tu chiquito.

No te dejes confundir, tus acciones cuentan. Estas son el camino más corto hacia el desarrollo armónico del sueño de tu bebé.

Coméntame tus dudas y te muestro cómo puedes lograr que tu pequeño alcance un sueño de calidad.

 

¡Un abrazo, Mombie!

 

 

Se acabaron los despertares nocturnos, las noches en vela, y las mañanas agotadoras que no benefician a nadie. 

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